Thursday, June 23, 2011

El gato de Atala






Era un precioso animal, de patas largas, mirada dulce y tierno ronroneo. Jugueteaba con la falda de Atala; se paseaba por la casa, empinado en su rítmico andar, solo para que le viera y le obsequiara mil besos llenos de mimillas. Le encantaba echarse en las piernas de su ama cual niño mimado.

Pasados seis meses el minino había crecido, sus rasgos eran más bruscos, su ronroneo mas ronco, sus expresiones más fieras. Saltando como gacela acercase al pecho de su dueña clavando sus poderosas garras afiladas. En ese instante ella comprendió que el tierno animal ya no era un gato, se había convertido en un feroz tigre que le desafiaba en tono agresivo.