Saturday, July 20, 2013

Corazón roto




Te jale de la camisa para que no te cayeras al precipicio y sin embargo, aunque debí dejarte allí para que te murieras en la completa oscuridad de ese pozo sin fondo, lleno de soledad y frió, no fui capaz de abandonarte y rápido sin hacer caso de tus atropellos e hirientes palabras, te salve y no lo digo presumiendo, lo digo con dolor infinito.

Me miraste con rabia y me dijiste: 
¬¡Maldita seas, suéltame que me arrancaste un pedazo de está camisa que me costo una fortuna!¬, pero qué va, tu de eso que vas a saber, solo de tus estúpidos juguetes y de vivir en el aire soñando con simplezas y paraísos inexistentes, eres una puta loca soñadora y tonta.

Mis ojos llenos de lagrimas resistidas te miraron con dolor y el pedazo de la camisa aún lo cargo en mi cartera, como amuleto de buena suerte. Siempre tengo que ver con el. Cuando algún hombre intenta sonreírme y decirme cosas lindas, veo ese interior oscuro en mi bolsa y aparece ese retazo que me dice: "No creas, te miente, se burlara de ti y te tratara muy mal". Bajo la mirada y algunas veces mi respuesta se llena de color rojo en la cara, sigo caminando con el cuerpo deslucido por prendas más grandes que mi vergüenza frente al mundo del amor y esas cosas. 


Friday, July 12, 2013

Mi gran carrera



Faltaba poco para llegar a la meta, los entrenamientos diarios previos a la carrera habían sido exhaustivos, el gatorade y los jugos preparados no reponían del todo, las sales minerales perdidas con el sudor del ejercicio. Los noticieros presagiaban mi triunfo, los mensajes en Internet acrecentaban mis nervios, mi familia me adoraba como a un emperador romano, las marcas mas cotizadas buscaban calzar mis pies; no necesite de ningún dios para agradecer nada. Mis crisis existenciales las curaba fumándome un porro, contemplando ese delantal de encajes tan blanco como su alma. Ella mandaba en mi apartamento y lo ordenaba tanto, como yo desordenaba mi cabeza cuando la veía tan seria y concentrada en su oficio. Podía tener todas las mujeres que quisiera, pero tampoco me desgastaba sexualmente por alguna mujer barata y las sacaba rápido,antes que ella llegara a cumplir con sus tareas diarias.

Llegó el gran día de la carrera, mi apartamento asqueaba, salí vestido de consumismo y los periodistas corrían tras de mi, para enfocarme en alguna cagada. Faltaban quinientos metros para llegar a la meta, cuando un flash me detuvo buscando sus ojos entre la gente abarrotada tras las bandas. Esa que me había dicho: "no me jodás", tras mi ataque instintivo y salvaje, quien con el orgullo herido y la paciencia colmada me hijueputeo por tocarle el trasero atrevidamente... No lo pude evitar se veía tan bella con sus dos trenzas cocinando para mi; corrió más veloz que yo en mi mejor carrera, abrió la puerta para irse dejando su dulce perfume y los recuerdos que me desbaratan el alma cada vez que evocaba su sonrisa de piano abierto y sus ojos oscuros y profundos. 

No me importo llegar a la meta. Mi meta era ella... A ella tampoco perder un poco el orgullo. Allí estaba adelante, en primera línea con el pelo suelto, buscando mi victoria con el corazón palpitante, gritando una historia que hoy nos une.

"En la sencillez pulula el amor"