Faltaba poco para llegar a la meta, los entrenamientos diarios previos a la carrera habían sido exhaustivos, el gatorade y los jugos preparados no reponían del todo, las sales minerales perdidas con el sudor del ejercicio. Los noticieros presagiaban mi triunfo, los mensajes en Internet acrecentaban mis nervios, mi familia me adoraba como a un emperador romano, las marcas mas cotizadas buscaban calzar mis pies; no necesite de ningún dios para agradecer nada. Mis crisis existenciales las curaba fumándome un porro, contemplando ese delantal de encajes tan blanco como su alma. Ella mandaba en mi apartamento y lo ordenaba tanto, como yo desordenaba mi cabeza cuando la veía tan seria y concentrada en su oficio. Podía tener todas las mujeres que quisiera, pero tampoco me desgastaba sexualmente por alguna mujer barata y las sacaba rápido,antes que ella llegara a cumplir con sus tareas diarias. Llegó el gran día de la carrera, mi apartamento asqueaba, salí vestido de consumism...
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espero les guste.